Necesitas tomar pastillas, calmar la sed con una botella de ron, enredarte entre los recuerdos de una vida pasada, tu vida, esa que desapareció. Dime cuando fue el momento en el que te perdiste por el mundo, quien robo tu libertad. Te convertiste en el peor enemigo del destino, perdiste el norte, el sur y el este. Caminaste entre la indiferencia y entre el olvido, fallaste en el intento de romper las cadenas con la fuerza de tu brazos... dime cuando dejaste de creer en ti, cuando gritaste en silencio escapar, dime si alguna vez alguien robo esa parte de ti que te ciega, que te arrastra hasta lo más bajo y profundo del suelo. Dime si alguna vez creíste en ti o solo lo hiciste en sueños, si intentaste en vano alzar la mano para tocar una estrella. Cuando fue que te prohibiste avanzadar, recuperar memorias y sentir el frío del invierno nuevamente en tu piel, ¿que sentías al notar la nieve caer sobre tu pelo? mentiras y promesas que se ahogaron en un mar de lagrimas vacías, que un día importaron algo para ti.
Ahora ella se maquilla de negro, abrocha con fuerza sus botas y su cazadora de cuero, ella camina sin dirección pero con pasos firmes, ella siente la libertad correr entre sus venas, corre entre el frío y la nieve, entre los árboles y grita, grita que se siente viva y que no le importa si es correcto o no lo que hace, que rompió las cadenas que le ataban a la sociedad y fundo un nuevo mundo en el que los sueños de las personas se cumplen y merecen tener un pequeño espacio en el final de un cuento, un cuento que narra en frases la palabra libertad.
Se convirtió en el peor enemigo del destino, en el mejor amigo del diablo. Ese trozo de papel que un día rompiste en pedazos, hoy se recompone y te escupe a la cara, escupe al mundo y a todas las personas que juegan a ser felices cuando ni siquiera tienen una ficha encima del tablero.

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